Una web que te hace ver como empresa seria desde la primera obra, y un sistema interno que reemplaza tus planillas — hecho a la medida de cómo se construye en el sur.
Hoy lo llevas entre la obra y la oficina, con planillas de Excel, WhatsApp y cuaderno. Funciona con una o dos obras. Pero el dato llega tarde: te enteras de que una obra se fue de presupuesto cuando ya pasó, no mientras pasa.
No es desorden tuyo. Es que la herramienta no da para más: fórmulas que se rompen, versiones distintas del mismo archivo, y nada que dos personas puedan mirar a la vez.
Fuente: estudio de transformación digital del sector construcción (Chile).
Arriba están los sistemas de las grandes constructoras: potentes, pero cuestan millones al año y necesitan a alguien dedicado a operarlos. Abajo está el Excel, que es invisible y siempre va atrasado.
En el medio —una constructora que lleva pocas obras a la vez, con un equipo chico— no hay nada hecho a su medida. Ese es el espacio donde entramos.
Abres el sistema y ves, sin armar nada, cómo van tus obras: cuánto avanzaron de verdad y cuánto llevas gastado contra lo presupuestado. Si una se está desviando, te avisa — no lo descubres a fin de mes.
Cada obra es su propia caja: su presupuesto, sus gastos, su resultado. El sistema te muestra cuál va sana y cuál se está yendo de plano.
El sobrecosto no empieza cuando pagas la factura: empieza cuando firmas la orden de compra o el trato con el subcontratista. Por eso el sistema controla lo comprometido, no solo lo pagado.
Con el avance que carga la obra, el sistema arma el estado de pago con su retención, su anticipo y su neto — listo para enviar en PDF. La planilla que hoy se rehace a mano cada mes, hecha sola.
Ningún sistema importado calcula bien el estado de pago chileno. Este sí, porque está hecho acá.
Le compartes un enlace y tu cliente ve el avance de su obra con fotos fechadas, sin tener que llamarte. Esa transparencia es lo que construye confianza y te separa de la constructora que desaparece entre estados de pago.
Mostrar cómo trabajas vale tanto como la obra misma.
El maestro o el subcontratista mandan la foto y el avance del día por WhatsApp —donde ya conversan— y eso entra solo al sistema. Nadie tiene que aprender a operar nada.
Y como en terreno la señal va y viene, nunca pierdes un reporte aunque la obra se quede sin internet.
Tu web muestra tus obras como las muestra un buen estudio del sur: foto real, materialidad, paisaje. Quien busca constructora ve cómo trabajas antes de llamarte.
Con bloque de confianza claro: trabajas con contrato, pagos por avance y garantía. Es lo que tranquiliza a quien te va a entregar millones.
Lo legal y municipal sigue en manos de tus profesionales. Nosotros centralizamos tu operación y tu cara pública. Decir qué NO hacemos también construye confianza.
Esta presentación es lo que entendimos de tu día a día. Dinos qué falta y qué sobra — eso es lo que construimos contigo.
Mapeamos tus obras y cómo contratas.
Tu plan real, no una plantilla genérica.
Panel y web operativos en pocas semanas.
Con tu obra real, lista para mostrar.